Dibuja tu mañana, tarde y noche: dónde dejas las llaves, cómo te mueves con bolsas, qué trayecto haces con ropa sucia, dónde te sientas a leer. Esta radiografía revela cuellos de botella, puertas que chocan, rincones desaprovechados y oportunidades de almacenamiento oculto. Con esa evidencia, la nueva planta responde a tu vida real, no a un plano genérico.
Crea zonas con límites claros pero adaptables: espacios sociales, silenciosos, de trabajo y de juego que puedan transformarse con paneles, muebles móviles y puertas correderas. Piensa en invitados, teletrabajo, mascotas y crecimiento familiar. La flexibilidad permite reconfigurar sin demoliciones, protegiendo tu inversión y manteniendo coherencia entre circulaciones, ventilación cruzada, vistas y necesidades de cada etapa.
Observa la luz durante el día, identifica sombras, reflejos y ganancias térmicas. Aprovecha muros de carga como ejes organizadores y abre donde la estructura lo permita con refuerzos calculados. Ventanas, lucernarios y espejos dirigen claridad hacia áreas profundas. Un plano que conversa con la orientación ahorra energía, realza texturas y hace que cada estancia respire naturalmente.
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